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Lamborghini Squadra Corse no esperaba luchar por el título de la clase GTD Pro

Vehículo de competición Lamborghini Temerario GT3 del equipo Pfaff Motorsports en pista, correspondiente a la clase GTD Pro del Campeonato IMSA SportsCar, temporada 2026

Al iniciarse esta temporada del Campeonato IMSA SportsCar, las perspectivas sobre el nuevo Lamborghini Temerario GT3 distaban de ser halagüeñas. Los primeros ensayos realizados en Europa por el equipo Abt dentro del DTM arrojaron resultados irregulares, lo que hacía difícil prever un desempeño destacado en la competición estadounidense. Sin embargo, la realidad ha superado cualquier previsión. A falta de dos fechas para el cierre del certamen, la alianza entre Pfaff Motorsports y Lamborghini marcha tercera en la clasificación de la clase GTD Pro, a escasa distancia de los líderes.

Paul Miller Racing, con sus BMW, y Pratt Miller Motorsports, representante de Corvette, ocupan los primeros puestos. No obstante, la formación italiana se ha colocado por delante de AO Racing, que defiende los intereses de Porsche. Es un logro notable si se considera que el Lamborghini Temerario GT3 ha mostrado un rendimiento desigual a lo largo de las distintas pistas. En particular, las pruebas de larga distancia dejaban margen para la duda. Aun así, los pilotos oficiales Andrea Caldarelli y Sandy Mitchell han logrado dos victorias y un segundo puesto, una cosecha que nadie había previsto.

El punto de inflexión llegó en la cita disputada en Virginia. Antes de esa fecha, la dupla ocupaba el séptimo lugar. Un tropiezo de los entonces líderes abrió las puertas del podio provisional y, de pronto, el Lamborghini Temerario GT3 entró de lleno en la disputa por el título. El margen de puntos es reducido y quedan dos carreras por delante, pero el ánimo ha cambiado por completo en el seno del equipo.

Del escepticismo inicial al crecimiento sostenido

Andrea Caldarelli reconoce que, durante las 12 Horas de Sebring —escenario del debut mundialista del Lamborghini Temerario GT3—, sentía perplejidad ante las dificultades del vehículo para adaptarse al trazado y a las exigencias de resistencia. El coche no respondía como se esperaba y las sensaciones eran poco alentadoras. A pesar de ello, el personal de Pfaff Motorsports desplegó una capacidad de ajuste verdaderamente notable. Poco después, en Detroit, el coche alcanzó el segundo escalón del podio.

Al principio, muchos consideraron que ese resultado podía deberse a una coincidencia afortunada. Sin embargo, vinieron posteriormente los triunfos consecutivos en Road América y en Virginia. La conclusión es evidente: no se trató de suerte, sino de progreso técnico y trabajo meticuloso. Por añadidura, el equipo canadiense ha confirmado que dejará de participar en el campeonato tras la presente temporada. Ese anuncio, lejos de desmovilizarles, parece haber infundido una motivación adicional para despedirse en la cima.

Confianza renovada en Sant’Agata Bolognese

Desde Lamborghini Squadra Corse se ha recuperado la plena confianza. Tienen la certidumbre de que encontrarán otro socio capaz de mantener el impulso que ha hecho posible esta campaña. Caldarelli puntualiza que, en los planes iniciales, no figuraba aspirar al título con el Lamborghini Temerario GT3. Los obstáculos que debían superarse parecían insalvables para una temporada de estreno. No obstante, en la IMSA se puede avanzar de forma decisiva cuando existe sinergia entre pilotos, ingenieros y mecánicos, y se dispone de un vehículo sin carencias en materia de fiabilidad.

El piloto admite haber subestimado el potencial del automóvil desde el primer momento. También comprobó que la cultura de Pfaff Motorsports resultaba diferencial: mantenían la convicción de que cada fin de semana podía ser provechoso. En los últimos meses han diseñado una hoja de ruta clara: abordar cada evento con la máxima preparación. El propósito es sostener el ritmo en Indianápolis y buscar la opción de inclinar la balanza a su favor en Petit Le Mans, aunque queda por demostrar si el Lamborghini Temerario GT3 puede igualar su desempeño en las carreras de la Copa de Resistencia.

Las propias palabras de Andrea Caldarelli resumen esta transformación: «En el comienzo de la temporada en Sebring yo ni siquiera pensaba en el campeonato. Es agradable estar en la carrera por el título, pero, al mismo tiempo, nuestro enfoque principal sigue siendo comprender mejor la máquina. Es importante para nosotros lograr que el coche se adapte a las características más variadas de cada circuito, incluso en condiciones cambiantes».

Fuente: Diario Motor

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