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Ha recorrido más de 5.2 millones de km con el mismo auto y sin cambiarle el motor: equivaldría a dar 120 vueltas a la Tierra

Automóvil clásico rojo con más de 5.2 millones de kilómetros recorridos conservando su motor original, equivalente a 120 vueltas alrededor de la Tierra

Una hazaña automotriz que desafía todo estándar de durabilidad

Los automóviles están concebidos para ser conducidos, sin embargo, cada propietario determina el grado de uso que le brinda a su unidad. No obstante, existe una historia que trasciende cualquier referencia conocida de resistencia vehicular, pues narra cómo alguien ha recorrido más de 5.2 millones de km con el mismo auto y sin cambiarle el motor: equivaldría a dar 120 vueltas a la Tierra. Se trata de un vehículo que superó ampliamente los cinco millones de kilómetros conservando su planta motriz original, un logro que refleja no solo fiabilidad mecánica excepcional, sino también un vínculo entrañable entre su dueño y su máquina.

Origen de una trayectoria sin parangón

Todo comenzó en mil novecientos sesenta y seis, cuando Irv Gordon adquirió un cupé de color rojo por el cual desembolsó cuatro mil ciento cincuenta dólares, suma que hoy equivaldría a más de setecientos setenta mil pesos tras el efecto acumulativo de la inflación. Desde ese instante, el vehículo se convirtió en su compañero inseparable, pues lo conducía prácticamente cada jornada hasta su fallecimiento en dos mil dieciocho. Cabe señalar que durante su primer fin de semana juntos ya había recorrido dos mil cuatrocientos kilómetros, por lo que en menos de siete días el vehículo regresó a la agencia para su primera revisión programada.

Así pues, se forjó una relación que abarcó más de cincuenta años, lapso en el cual Gordon y su automóvil acumularon kilómetros sin cesar, hasta el punto de ostentar el Récord Guinness del vehículo que ha acumulado el mayor kilometraje conservando el mismo motor y transmisión en el planeta.

Ritmo de uso y metas sucesivas alcanzadas

El flujo de kilómetros registrados jamás se detuvo, pues su propietario emprendió innumerables travesías de larga distancia; por ejemplo, un recorrido entre Nueva York y Vancouver donde sumó más de cuatro mil setecientos kilómetros en un único trayecto. El empleo era tan intenso que anualmente superaba los ciento sesenta mil kilómetros, cifra notable si se contrasta con el promedio habitual actual de quince a veinte mil kilómetros por año.

En mil novecientos ochenta y siete, veintiún años tras su adquisición, el vehículo ya registraba un millón seiscientos diez mil kilómetros y, posteriormente, en mil novecientos noventa y ocho, recibió su primera inscripción oficial en el libro de los Récord Guinness, reconocido como el automóvil de uso particular con mayor kilometraje del orbe. Más adelante, en dos mil dos, alcanzó los dos millones de millas, equivalentes a más de tres millones doscientos mil kilómetros, momento en el cual el vehículo ya había transitado por amplias zonas de Estados Unidos, Canadá e incluso México.

Cuidados rigurosos y llegada a la cifra histórica

Por consiguiente, este desempeño no surgió por casualidad. Gordon efectuaba un escrupuloso recambio de aceite cada tres mil doscientos kilómetros, y se dice que incluso saludaba afectuosamente a su automóvil cada noche antes de retirarse. Tales hábitos preservaron la integridad de componentes vitales durante décadas.

En dos mil trece, mientras circulaba por Alaska, el vehículo alcanzó la cifra de tres millones de millas, esto es, más de cuatro millones ochocientos mil kilómetros. Los cinco años subsiguientes y hasta el fallecimiento de su dueño, el automóvil se exhibió en diversos países y sumó otras doscientas sesenta mil unidades, con lo cual el cómputo final ascendió a cinco millones doscientos cuarenta y seis mil ochocientos setenta y cinco kilómetros. En consecuencia, ha recorrido más de 5.2 millones de km con el mismo auto y sin cambiarle el motor: equivaldría a dar 120 vueltas a la Tierra, una comparación que permite dimensionar la magnitud de esta proeza.

Situación actual y relevancia del logro

Actualmente, el automóvil pertenece a la marca fabricante, compañía que a lo largo de los años obsequió a Gordon otros dos vehículos como reconocimiento a su trayectoria. Si bien la unidad recibió dos reconstrucciones menores, hasta la fecha mantiene intacto el bloque motor que salió de fábrica, aspecto verdaderamente encomiable. Resulta complejo prever si algún otro automotor podrá igualar o superar tal registro, pues incluso unidades sometidas a uso intensivo en la actualidad permanecen aún muy distantes de esta marca. En definitiva, esta historia representa un referente perdurable de calidad constructiva, mantenimiento adecuado y apego por lo propio.

Fuente: Motor Pasión

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