- Donald Trump abriría la puerta a que fabricantes chinos como BYD instalen plantas en Estados Unidos.
- La condición central: usar trabajadores estadounidenses en esas fábricas.
- Se mantiene la prohibición de importar autos fabricados directamente en China.
- Tampoco se permitiría producción china en México con destino final al mercado estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó una posible apertura para que fabricantes chinos como BYD, Geely y Chery instalen plantas de producción en territorio estadounidense, siempre que esas fábricas empleen mano de obra local. La declaración, hecha en una entrevista con Fox News, marca un giro en el discurso habitual de la administración sobre la industria automotriz china, tradicionalmente enfocado en levantar barreras arancelarias antes que en atraer inversión directa.
«No tendría ningún problema», dice Trump
«Si China quisiera venir y abrir una planta para fabricar sus carros aquí, no tendría ningún problema», afirmó Trump, en una frase que sorprendió a analistas del sector por contrastar con la postura proteccionista que la Casa Blanca ha mantenido frente a la industria automotriz asiática en los últimos años. El mandatario utilizó como precedente el modelo ya seguido por fabricantes como Toyota, Honda, Hyundai y Kia, todos ellos con plantas de producción propias dentro de Estados Unidos desde hace décadas.
Lo que Trump no está dispuesto a permitir
La apertura tiene límites claros. Trump descartó de forma explícita permitir la importación directa de vehículos ensamblados en fábricas chinas, así como cualquier esquema en el que una automotriz china produzca en México con el objetivo final de vender esos autos en el mercado estadounidense, una práctica que la administración considera una forma de eludir los aranceles vigentes a través del tratado comercial norteamericano. El secretario de Transporte, Sean Duffy, también mantiene bajo escrutinio a fabricantes como Ford por sus propias estrategias de producción transfronteriza.
Una señal ambigua para BYD y sus rivales
Para BYD, que ya es el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo por volumen de ventas, la señal es a la vez una oportunidad y un desafío: instalar una planta en Estados Unidos implicaría una inversión de capital considerable y años de trámites regulatorios, pero también le abriría acceso directo al mercado de consumo más grande de Occidente, del que hoy está prácticamente excluida por los aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos.
La compañía china ha mostrado en los últimos meses una estrategia de expansión internacional basada precisamente en instalar plantas locales en lugar de exportar unidades terminadas, como lo demuestra su reciente decisión de producir en Brasil su camioneta híbrida enchufable Mako, un movimiento que le permite sortear barreras arancelarias similares a las que enfrentaría en Estados Unidos. Esa misma lógica de producción local también respalda el repunte de exportaciones que BYD reportó durante 2026, pese al enfriamiento de su mercado doméstico chino.
Analistas de la industria consideran que, de concretarse una planta de BYD en suelo estadounidense, el proceso tomaría varios años entre la selección del sitio, la construcción de la infraestructura y la certificación regulatoria exigida por agencias como la NHTSA. Mientras tanto, la declaración de Trump funciona más como un mensaje político dirigido a la industria automotriz nacional que como un anuncio de política comercial inminente, ya que cualquier cambio formal en los aranceles vigentes requeriría de un proceso legislativo o ejecutivo adicional que todavía no se ha iniciado.
Sindicatos automotrices estadounidenses, por su parte, observan con cautela la posibilidad de nuevas plantas chinas en el país: si bien reconocen el potencial de creación de empleo directo, también advierten sobre el riesgo de que la llegada de fabricantes con estructuras de costos más eficientes presione a la baja los salarios del sector, un debate que probablemente se intensifique si BYD o alguno de sus competidores anuncia formalmente un proyecto de inversión en territorio estadounidense.
