- La normativa argentina incorporó formalmente cinco niveles de automatización vehicular.
- La Ciudad de Buenos Aires habilitó las primeras pruebas piloto de nivel 4 en la vía pública.
- Los sistemas de sensores y software requieren homologación técnica previa del Estado.
- El despliegue comercial masivo de robotaxis dependerá de seguros e infraestructura vial.
La industria automotriz y la movilidad urbana en América Latina alcanzaron un hito regulatorio decisivo luego de que Argentina reglamentara formalmente la circulación de vehículos autónomos a través de la actualización de su Ley Nacional de Tránsito este 21 de septiembre de 2026. La medida técnica establece los parámetros de homologación para automóviles que operan con sensores LiDAR, cámaras perimétricas, radar de microondas y algoritmos de inteligencia artificial sin intervención constante de un conductor humano.
En el marco de esta normativa federal, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires autorizó el inicio de pruebas piloto de nivel 4 en circuitos urbanos predeterminados, convirtiéndose en una de las primeras capitales de la región en habilitar legalmente el tránsito de prototipos experimentales capaces de tomar decisiones de frenado, aceleración y sobrepaso en condiciones de tráfico real.
Niveles de automatización y exigencias técnicas
La clasificación adoptada por las autoridades viales sigue los estándares internacionales de la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE). Mientras el nivel 2 corresponde a sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) —donde la persona debe mantener las manos en el volante de forma obligatoria—, el nivel 4 permite que el vehículo asuma la conducción completa dentro de áreas geográficas delimitadas (geocercas) y bajo condiciones meteorológicas favorables.
Para obtener el permiso de rodaje experimental, los fabricantes deben someter los actuadores mecánicos y los módulos de posicionamiento satelital a la auditoría de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Argentina. Esta apertura normativa se alinea con la carrera tecnológica de constructores mundiales por transferir sus plataformas inteligentes a terceros mercados, tendencia donde XPENG venderá su tecnología de conducción autónoma a rivales europeos y latinoamericanos.
Desafíos de infraestructura, seguros y adopción masiva
Pese a la habilitación legal de las pruebas, los especialistas del sector aclaran que la llegada masiva de robotaxis para el público general aún requerirá etapas progresivas de maduración. El despliegue a gran escala demanda la modernización de la señalética vial vertical y horizontal, la implementación de redes 5G de baja latencia para la comunicación vehículo a infraestructura (V2X) y la creación de pólizas de seguros específicas que definan la responsabilidad civil en siniestros sin conductor.
Compañías como Waymo y Tesla han demostrado la viabilidad comercial de estos servicios en urbes estadounidenses con millones de kilómetros recorridos, trazando la hoja de ruta que las metrópolis sudamericanas comienzan a recorrer para transformar el transporte de pasajeros y mercancías en la próxima década.
