- El beneficio operativo del consorcio alemán cayó más de un sesenta por ciento durante el tercer trimestre.
- El colapso de las ventas de turismos tradicionales en el mercado chino lastró gravemente los balances financieros.
- La directiva alemana evalúa el cierre de factorías locales y severos recortes de costes para frenar la sangría.
El Grupo Volkswagen ha presentado un balance económico trimestral especialmente adverso que ha encendido todas las alarmas en el cuartel general de Wolfsburgo. El fabricante germano reportó un desplome interanual superior al sesenta por ciento en su beneficio operativo neto durante el tercer trimestre, un resultado significativamente peor a las proyecciones más conservadoras manejadas por analistas e inversores del sector automotor.
El principal factor que explica este retroceso financiero es la pérdida continuada de cuota de mercado en China, territorio que históricamente aportaba más de un tercio de las ganancias de la corporación. La feroz guerra de precios desatada por los constructores locales, sumada a la rápida transición de los consumidores chinos hacia modelos electrificados con software puntero, ha golpeado con dureza las matriculaciones de los vehículos con motor térmico del grupo.
A la difícil coyuntura asiática se añade la contracción en la rentabilidad de filiales prémium como Audi y Porsche, afectadas por dificultades en sus cadenas de suministro y mayores gastos en I+D. Frente a este panorama, la junta directiva encabezada por Oliver Blume se encuentra acelerando un plan de reestructuración que contempla la clausura de centros de ensamblaje en Alemania y una reducción drástica de costes laborales.
Las negociaciones con los comités sindicales se anticipan sumamente complejas debido a las propuestas de rebajas salariales y la suspensión del histórico pacto de estabilidad laboral vigente durante tres décadas. La cúpula empresarial insiste en que las medidas son inaplazables para salvaguardar la viabilidad del conglomerado frente a competidores asiáticos y norteamericanos que operan con estructuras operativas mucho más ágiles.
Con estos resultados sobre la mesa, Volkswagen afronta uno de los desafíos más determinantes de su historia reciente, debiendo balancear un saneamiento presupuestario indispensable sin comprometer el desarrollo de su futura generación de plataformas eléctricas modulares.
