- El club automovilístico alemán ADAC somete a evaluación real el paquete de conducción autónoma FSD de Tesla.
- La prueba se desarrolló en trazados urbanos e interurbanos de Dinamarca, donde la regulación permite pruebas guiadas.
- El sistema demostró una fluidez asombrosa en rotondas complejas y glorietas con ciclistas en ángulo muerto.
- Los ingenieros advierten de que la perfección percibida puede generar un peligroso exceso de confianza en el conductor.
La batalla por la homologación definitiva de los sistemas de conducción autónoma en territorio europeo vive momentos de máxima intensidad regulatoria e industrial. Tras años de pruebas restringidas a las autopistas norteamericanas, los técnicos del ADAC (Allgemeiner Deutscher Automobil-Club) han llevado a cabo la primera prueba del sistema FSD de Tesla por ADAC en condiciones de tráfico abierto en Dinamarca. Al volante de un Model Y equipado con la última versión V12 basada exclusivamente en redes neuronales ‘end-to-end’ y visión artificial, los expertos germanos analizaron la solvencia del software supervisado por conductor ante las exigentes normas viales europeas.
Las conclusiones del informe elaborado por el ADAC arrojan un veredicto fascinante: la tecnología no falla por torpeza, sino que su asombrosa naturalidad de guiado genera una paradoja de seguridad imprevista.
Comportamiento humano en glorietas y respeto absoluto a ciclistas
Uno de los mayores temores de los organismos de homologación residía en la capacidad de las cámaras de Tesla para interpretar el complejo entramado viario de las ciudades nórdicas, repletas de carriles bici segregados y rotondas de doble carril. En todos estos escenarios, el sistema FSD Supervised actuó con una delicadeza equiparable a la de un conductor experimentado, cediendo el paso con antelación milimétrica y ajustando la velocidad de aproximación sin frenazos bruscos.
Asimismo, en intersecciones complejas con visibilidad reducida, el vehículo avanzó centímetro a centímetro para asomarse con precaución antes de completar el giro, demostrando que la inteligencia artificial aprende comportamientos sutiles de la conducción cotidiana.
El dilema del exceso de confianza y la normativa europea
Sin embargo, el informe del ADAC destaca un punto crítico: debido a que el coche resuelve con soltura más del 98 % de las situaciones sin necesidad de intervención manual, el ser humano al volante tiende a relajarse en exceso y desviar la mirada de la carretera. Esto puede provocar que, ante un fallo esporádico imprevisto, el tiempo de reacción sea demasiado lento para evitar un percance.
Por este motivo, las autoridades europeas continúan exigiendo sistemas de monitorización ocular estrictos en cabina antes de conceder la autorización definitiva para su comercialización generalizada en toda la Unión Europea.
