- Williams exige la devolución del FW23 de 2001 o una compensación de un millón de euros.
- El chasis histórico fue cedido en préstamo temporal a un taller especializado en Shropshire.
- El monoplaza no fue retornado tras finalizar el acuerdo de custodia en octubre de 2021.
- La escudería británica inició acciones legales formales ante el Tribunal Superior de Londres.
La escudería británica Williams Racing trasladó al Tribunal Superior de Justicia del Reino Unido un litigio contra la empresa Autotech Performance Ltd, debido a la misteriosa desaparición de un monoplaza Williams FW23 de la temporada 2001 de Fórmula 1. El equipo exige la restitución inmediata del automóvil de competición o el desembolso de una indemnización superior a 1 millón de euros, tras vencer sin éxito el plazo acordado para su custodia en el condado inglés de Shropshire.
Un bólido histórico conducido por Ralf Schumacher
El vehículo reclamado posee un notable valor deportivo y patrimonial para la escudería de Grove. Con este mismo chasis, el piloto alemán Ralf Schumacher conquistó victorias emblemáticas durante el campeonato de 2001, superando a su hermano Michael Schumacher y a la escudería Ferrari en circuitos de alta exigencia técnica. El monoplaza montaba el legendario motor V10 de BMW, catalogado como uno de los propulsores atmosféricos más potentes en la historia moderna de la Fórmula 1.
De acuerdo con los documentos judiciales presentados en Londres, la estructura británica formalizó un acuerdo de cesión temporal en 2015 para propósitos de exhibición y mantenimiento menor en las instalaciones de Autotech Performance. No obstante, al concluir el contrato de custodia en octubre de 2021, Williams intentó recuperar el automóvil sin obtener una respuesta satisfactoria ni la entrega física del chasis, lo que motivó el inicio de una rigurosa auditoría interna.
Patrimonio del automovilismo y batalla en tribunales
El abogado de Williams Racing, Richard Clegg, remarcó durante las comparecencias preliminares que la organización mantiene un protocolo estricto sobre la preservación de su colección histórica. La compañía automotriz argumenta que jamás transfirió los derechos de propiedad y que ningún tercero cuenta con autorización legal para comercializar, desmantelar o transferir piezas del monoplaza fuera de los registros oficiales de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Este conflicto legal ocurre en un momento donde el equipo británico también enfoca sus esfuerzos técnicos en su desarrollo actual en la pista, tal como se evidenció cuando James Vowles confirmó que el nuevo chasis de Williams en Bakú servirá de base técnica para las próximas temporadas de la máxima categoría.
Por su parte, los representantes legales de Williams subrayaron ante los magistrados británicos que la búsqueda continuará en todas las instancias pertinentes para ubicar el paradero exacto del bólido o cobrar las garantías fijadas. El caso ha generado amplia conmoción entre coleccionistas y aficionados del automovilismo deportivo internacional, quienes siguen con atención el desenlace de uno de los extravíos más insólitos en los registros del deporte motor.
