- Red Bull negó interferencias en la transición de Aston Martin hacia su futuro acuerdo con Honda.
- La escudería austríaca avanza en los ensayos de banco de su primer propulsor propio junto a Ford.
- La independencia en el tren motriz se considera vital para preservar la ventaja competitiva del equipo.
La plana mayor de Red Bull Racing ha salido al paso de los persistentes rumores surgidos en el paddock europeo sobre supuestas tensiones e interferencias en torno al suministro y desarrollo de unidades de potencia de cara a la nueva normativa de la Fórmula 1. Voceros del equipo austríaco desmintieron categóricamente cualquier vínculo operacional que involucre a su estructura con los futuros motores de Aston Martin.
Las especulaciones en medios británicos sugerían que las fluctuaciones técnicas en la alianza de Aston Martin con Honda podrían haber abierto conversaciones secundarias de suministro con el departamento de motores de Milton Keynes. Sin embargo, la dirección técnica de Red Bull recalcó que su compromiso de desarrollo está concentrado al cien por ciento en su propia división Red Bull Ford Powertrains.
Las modernas instalaciones de motores en Milton Keynes se encuentran operando a plena capacidad en el montaje y pruebas de banco de los primeros prototipos híbridos con turbo y generadores eléctricos MGU-K de 350 kilovatios. Los ingenieros han logrado avances significativos en la gestión térmica y en el rendimiento de los biocombustibles sintéticos desarrollados junto a sus socios energéticos.
Por su parte, Aston Martin continúa ultimando los detalles logísticos para convertirse en el equipo oficial de fábrica exclusivo de Honda a partir del nuevo ciclo reglamentario, asegurando una integración personalizada entre chasis y tren motriz en su flamante campus tecnológico de Silverstone.
Con estas declaraciones concluyentes, Red Bull disipa las dudas del entorno automovilístico y reafirma su independencia como constructor integral de monoplazas y propulsores. La batalla técnica que se avecina en la parrilla promete una rivalidad apasionante entre gigantes industriales decididos a dominar la nueva era del automovilismo mundial.
