- Jim Farley califica la ventaja competitiva de los fabricantes asiáticos como una amenaza existencial para Occidente.
- Afirma que las marcas europeas y norteamericanas llegan tarde para competir en costes de baterías y software.
- Subraya que los aranceles aduaneros únicamente proporcionan un alivio temporal sin resolver el diferencial de precios.
- Aboga por alianzas estratégicas inmediatas y plataformas ultraligeras para evitar la desaparición de marcas históricas.
Las alarmas en las altas esferas de la industria automovilística occidental suenan con una intensidad inédita. Durante una conferencia con inversores del sector del transporte, el máximo responsable ejecutivo de la corporación de Detroit lanzó un diagnóstico demoledor sobre la posición de desventaja en la que se encuentran los constructores tradicionales: el avance de los coches eléctricos chinos según el CEO de Ford, Jim Farley, ha alcanzado un nivel de madurez técnica y optimización de costes tan abrumador que para muchas marcas europeas y norteamericanas «ya es demasiado tarde» para intentar competir con las recetas tradicionales.
Farley, quien ha viajado en reiteradas ocasiones a China para probar personalmente los últimos lanzamientos de marcas como BYD, Xiaomi y Geely, reconoció abiertamente que el salto de calidad, conectividad digital y velocidad de desarrollo de los fabricantes orientales no tiene parangón en la historia automotriz contemporánea.
Ventaja de costes del 30 % y control férreo de las baterías
El directivo estadounidense detalló que los constructores chinos disfrutan de una ventaja estructural en los costes de producción que ronda el 30 % por vehículo. Esta brecha económica no deriva exclusivamente de costes laborales más bajos, sino de una integración vertical integral que abarca desde la extracción y refinado de litio hasta el ensamblaje automatizado de las celdas de batería y los chips de control.
A juicio de Farley, confiar en que los aranceles proteccionistas aprobados por la Unión Europea o el gobierno de Estados Unidos solucionarán el problema constituye una peligrosa ilusión óptica. Los impuestos fronterizos apenas otorgan una tregua de dos o tres años que debe emplearse con urgencia dramática para replantear las plataformas mecánicas según las pautas de Ford Motor Company.
Plataformas simplificadas y cooperación entre rivales
Para frenar la sangría de cuota de mercado, Ford ha creado un equipo de ingeniería independiente estilo ‘skunkworks’ en California dedicado al desarrollo de una arquitectura eléctrica compacta de bajo coste orientada a vehículos populares por debajo de los 25.000 euros.
No obstante, Farley advirtió de que ni siquiera los gigantes tradicionales podrán sobrevivir en solitario. La salvación de la industria europea y norteamericana exigirá compartir plataformas de desarrollo, unificar estándares de baterías y sellar alianzas con empresas tecnológicas de software para no quedar relegados a un papel secundario en el nuevo orden automovilístico global.
