- El Tribunal Supremo establece que los inspectores de ITV están expuestos a riesgos cancerígenos derivados del diésel.
- Las empresas concesionarias deberán actualizar de forma obligatoria sus planes de evaluación de riesgos laborales.
- La inhalación continuada de micropartículas y óxidos de nitrógeno (NOx) motiva medidas técnicas preventivas inmediatas.
- El fallo judicial marca jurisprudencia y podría encarecer las inversiones en ventilación forzada en los centros de revisión.
El máximo órgano judicial ha zanjado de manera definitiva una prolongada controversia laboral y ambiental que afecta de lleno a las líneas de revisión vehicular. Mediante una sentencia de enorme calado, la Sala de lo Social ha dictaminado que la exposición continuada a las emisiones diésel en las estaciones de ITV constituye un factor de riesgo para la salud que no puede considerarse inocuo ni quedar al arbitrio de evaluaciones genéricas. El Tribunal Supremo subraya que el hollín, los hidrocarburos policíclicos y los óxidos nitrosos emitidos durante las pruebas de aceleración y opacidad exigen protocolos estrictos de prevención técnica para proteger a los inspectores.
La resolución responde a la demanda presentada por delegados de prevención, quienes denunciaron que la falta de sistemas eficientes de aspiración de gases en los fosos colocaba a las plantillas en situación de vulnerabilidad frente a compuestos clasificados como cancerígenos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Obligación de adaptar instalaciones y sistemas de captación en foso
Con esta resolución firme, las compañías gestoras de las inspecciones técnicas quedan compelidas a rediseñar sus naves de control. Entre los requerimientos inexcusables figura la instalación de mangueras de extracción localizada conectadas de manera hermética a los tubos de escape antes de activar las pruebas dinámicas del motor, así como el refuerzo de la ventilación mecánica cenital en las bahías de revisión.
Asimismo, los centros deberán someter a los técnicos a reconocimientos médicos periódicos con biomarcadores específicos para monitorizar la presencia de partículas finas PM2.5 en vías respiratorias. La sentencia enfatiza que el cumplimiento formal de los límites de opacidad en los vehículos no garantiza la salubridad del aire confinado dentro de las naves de trabajo.
Impacto en el sector de las revisiones y modernización de equipos
El pronunciamiento judicial abre la puerta a que las patronales del sector acometan inversiones inmediatas en sensores de calidad ambiental en tiempo real. Estas sondas activarán alarmas automáticas si los niveles de monóxido de carbono o partículas superan los umbrales seguros durante los momentos de mayor afluencia de transporte pesado y turismos antiguos.
En el mediano plazo, los analistas de la industria anticipan que este estándar de seguridad laboral acelerará la digitalización de los procesos de diagnosis a través del puerto OBD, reduciendo la necesidad de someter a los motores de gasóleo a aceleraciones en vacío y garantizando un entorno libre de toxicidad para operarios y conductores.
