- Hyundai N prepara su primer modelo con motor delantero y propulsión trasera.
- La división busca pasar de 20.000 a 100.000 ventas anuales hacia el año 2030.
- El nuevo segmento representa hasta el 22% del mercado global de altas prestaciones.
- Hyundai planea que N cubra hasta el 60% de sus segmentos, frente al 30% actual.
Hyundai N, la división deportiva del fabricante coreano, confirmó que desarrolla un modelo que rompe con la fórmula que ha usado hasta ahora en sus deportivos de calle: un vehículo con motor delantero y propulsión trasera, con la posibilidad de ofrecer también una variante de tracción total. El anuncio se hizo durante el Investor Day de Hyundai, celebrado el 26 de agosto de 2026, como parte de una estrategia de expansión de la marca en el segmento de alto rendimiento.
Un cambio de fórmula pensado para crecer
Hasta ahora, la gama N de Hyundai —compuesta por modelos como el Ioniq 5 N, el Ioniq 6 N, el i20 N y el i30 N— se ha apoyado principalmente en plataformas de tracción delantera o en arquitecturas eléctricas de tracción total, sin ofrecer hasta el momento un deportivo de propulsión trasera pura como el que caracteriza a rivales directos como el BMW M3 o el BMW M340i. Con este nuevo modelo, Hyundai busca competir de forma directa en ese nicho, donde actualmente no tenía presencia relevante pese a su crecimiento en otros segmentos deportivos.
Un mercado del 22% que N no cubría
Según los datos presentados por la propia compañía, el segmento de propulsión trasera representa aproximadamente el 22% del mercado global de vehículos de altas prestaciones, una porción que Hyundai N no había podido capturar debido a las limitaciones de sus plataformas actuales. La marca planea que su división deportiva, que hoy cubre cerca del 30% de los segmentos posibles dentro del catálogo Hyundai, amplíe esa cobertura hasta el 60% en los próximos años, con este modelo de propulsión trasera como una de las piezas centrales de esa expansión.
El nuevo deportivo utilizará una configuración híbrida, aunque Hyundai todavía no ha confirmado si se tratará de un sistema híbrido ligero, uno completo o una variante enchufable con mayor autonomía en modo eléctrico. Esa decisión técnica influirá de forma directa en el peso final del vehículo y, por lo tanto, en su comportamiento dinámico frente a los rivales alemanes que domina hoy el segmento de deportivos compactos de propulsión trasera.
El objetivo: multiplicar por cinco las ventas de N
Actualmente, Hyundai N vende alrededor de 20.000 unidades al año entre todos sus modelos, una cifra que la marca espera multiplicar hasta llegar a las 100.000 ventas anuales para el año 2030. Ese salto depende en buena medida de que el nuevo deportivo de propulsión trasera logre atraer a compradores que hasta ahora optaban directamente por marcas premium alemanas o japonesas especializadas en ese tipo de configuración mecánica.
La apuesta de Hyundai por diversificar su oferta deportiva se da en paralelo a otros movimientos estratégicos de la marca en mercados clave, como el plan de electrificación con híbridos y etanol que la compañía prepara para 2030 o el desarrollo de soluciones de movilidad urbana como el tuk-tuk eléctrico E3W que ya pasó a fase de producción. La combinación de ambos frentes, deportivo y de movilidad masiva, refleja la estrategia de Hyundai de crecer simultáneamente en extremos opuestos del mercado automotor global.
Hyundai tampoco descartó que, una vez validado el nuevo esquema mecánico, la fórmula de propulsión trasera se extienda a futuras versiones de alto rendimiento de otros modelos de la marca, algo que hasta hace pocos años parecía impensable para un fabricante generalista coreano. Si el proyecto avanza según lo previsto, la presentación oficial del prototipo podría llegar antes de que termine el año, aunque la compañía todavía no confirmó una fecha exacta ni el mercado donde debutará primero.
