Si eres un apasionado de los modelos Porsche Cayenne, lo que descubrirás a continuación podría resultarte tan impactante como ver una obra maestra alterada sin consentimiento. Al otro lado del mundo, en Nueva Zelanda, ha surgido una creación que rompe con todos los cánones establecidos por la marca alemana: alguien ha decidido transformar un Porsche Cayenne en una pick-up de dos puertas funcional y registrada. La pick-up 4×4 más inesperada es un Porsche con alma diésel que horrorizará a todos los puristas de la marca, y su existencia ya genera opiniones divididas entre aficionados y expertos del sector automotriz.
Actualmente, este vehículo singular se encuentra a la venta en la ciudad de Christchurch, con un precio de 49.995 dólares neozelandeses, cifra que al cambio actual equivale a poco más de 25.500 euros. Sin duda, es una propuesta que desafía todo lo que conocemos sobre la identidad de Porsche. Ante este hecho, surge una pregunta inevitable: ¿te atreverías a conducir esta creación que muchos califican de blasfemia rodante? ¿O prefieres verla como una evolución atrevida y llena de personalidad? Se trata del único Porsche Cayenne convertido en pick-up que existe en toda Nueva Zelanda, lo que le otorga un valor de singularidad indiscutible.
Una conversión bien lograda, aunque controvertida
Para empezar, debemos reconocer que no se trata de una transformación mal ejecutada ni improvisada. A nivel estético, los responsables del proyecto eliminaron las puertas traseras y los asientos posteriores, diseñando una cabina extendida de solo dos plazas. Aunque la longitud total del vehículo se mantuvo inalterada respecto al modelo original, se incorporó una caja de carga de grandes dimensiones en la parte trasera. Lamentablemente, no contamos con fotografías detalladas de esta zona ni conocemos sus medidas exactas, pero es evidente que la funcionalidad ha ganado terreno frente a la estética clásica.
La pick-up 4×4 más inesperada es un Porsche con alma diésel que horrorizará a todos los puristas de la marca, precisamente porque combina lujo y deportividad con la utilidad propia de un vehículo de trabajo o aventura. Queda a criterio de cada observador decidir si el resultado final resulta atractivo o si, por el contrario, rompe demasiado con la esencia original.
Un detalle que refuerza su condición de pick-up auténtica es su portón trasero, diseñado para abrirse hacia abajo, tal como ocurre en cualquier vehículo de este tipo. Este elemento no solo cumple una función práctica, sino que refuerza la identidad del vehículo transformado, alejándolo cada vez más de su configuración inicial como SUV de lujo.
Inversión y legalización: un proyecto serio
Según la información facilitada por el concesionario Christchurch European, encargado de su venta, el antiguo propietario y promotor de la idea invirtió casi 41.000 euros solo en los trámites y adaptaciones necesarias para legalizar el vehículo en Nueva Zelanda. Gracias a ese esfuerzo económico y burocrático, la unidad puede circular por vías públicas sin ningún tipo de restricción legal. No sabemos con certeza si esa cifra incluye el coste de la transformación mecánica y estructural, pero está claro que no se trató de una operación pensada para generar beneficios económicos. La base elegida para este proyecto fue un Porsche Cayenne del año 2011, una generación que ya combinaba confort y prestaciones, pero que aquí adquiere un uso totalmente distinto.
Lo que más llama la atención es su corazón mecánico: la pick-up 4×4 más inesperada es un Porsche con alma diésel que horrorizará a todos los puristas de la marca, ya que monta un motor de origen Volkswagen. Hablamos de un propulsor 3.0 V6 turbodiésel capaz de entregar 240 caballos de potencia, asociado a un cambio automático de ocho relaciones que envía la fuerza a las cuatro ruedas de forma permanente. Con un par motor de 550 Nm, esta mecánica es la opción más adecuada si se quiere aprovechar al máximo la capacidad de carga añadida, ya que ofrece fuerza y resistencia en cualquier tipo de terreno.
El único modelo
La unidad disponible cuenta con algo más de 204.000 kilómetros recorridos y se mantiene en buen estado general, aunque es lógico encontrar ciertos signos de desgaste en elementos de uso habitual como el volante o los asientos. Monta neumáticos diseñados para uso todoterreno y conserva una dotación de equipamiento de serie muy completa, lo que mantiene parte de esa experiencia de lujo característica de Porsche, aunque ahora envuelta en una carrocería muy diferente. Sin duda, estamos ante una pieza única que divide opiniones entre quienes valoran la tradición y quienes prefieren la innovación y la adaptación.
Fuente: Diario Motor
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