La revisión del T-MEC y el precio de los autos en Estados Unidos ya preocupa a los tres grandes fabricantes de Detroit. Ford, General Motors y Stellantis se preparan para oponerse a algunos de los cambios que Washington evalúa introducir en el acuerdo comercial, ante el riesgo de que las nuevas reglas de origen encarezcan sus vehículos.
Según información de Reuters recogida por Tarantas News, las tres compañías estiman que los cambios en discusión podrían suponerles un costo adicional de al menos 2.000 millones de dólares anuales por empresa. El motivo es un posible endurecimiento en el porcentaje de componentes que deben fabricarse en territorio estadounidense.
Qué cambios propone la revisión del T-MEC
Actualmente, para acceder al trato preferencial del T-MEC, un automóvil de pasajeros debe contar con al menos el 75 % de sus componentes de origen norteamericano, es decir, fabricados en Estados Unidos, Canadá o México en conjunto.
Según fuentes citadas por Reuters, Washington evalúa un enfoque más estricto: exigir que al menos el 50 % de los componentes provengan específicamente de fábricas estadounidenses, además de un posible aumento del umbral general del 75 % de contenido norteamericano. Estas cifras, sin embargo, todavía no constituyen una norma oficial.
Por qué Ford, GM y Stellantis se oponen
Para las automotrices, el problema no es la localización en sí, sino el costo que implicaría adaptarse a una regla más exigente en un plazo corto. Cada una calcula un impacto de al menos 2.000 millones de dólares al año si el cambio se concreta tal como se discute.
A esto se suma la presión de los aranceles ya vigentes. General Motors prevé que sus costos brutos por aranceles en 2026 se ubiquen entre 2.500 y 3.500 millones de dólares, una cifra que se sumaría a los eventuales costos derivados de la revisión de las reglas de origen.
La paradoja que señala la industria automotriz
La asociación industrial AAPC advierte sobre una situación que consideran contradictoria. Los automóviles fabricados en Japón, Corea del Sur y la Unión Europea pueden ingresar a Estados Unidos con un arancel combinado de aproximadamente el 15 %, gracias a acuerdos comerciales independientes. En el caso de los vehículos japoneses y coreanos, ese arancel está fijado oficialmente por Estados Unidos.
En contraste, un vehículo ensamblado por Ford o GM en Norteamérica, con piezas provenientes de distintos países, puede terminar sujeto a un esquema de cálculo arancelario más complejo que el de un modelo importado íntegramente desde un competidor extranjero.
Próximos pasos en la negociación del T-MEC
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó públicamente que existen negociaciones en curso sobre las reglas de origen para la industria automotriz, aunque el umbral específico del 50 % todavía no figura en documentos oficiales. La próxima ronda de negociaciones entre Estados Unidos y México está prevista para septiembre de 2026.
Por su parte, la AAPC respalda la continuidad del T-MEC, pero pide cambios puntuales y un período de transición suficiente para que la industria pueda adaptarse sin trasladar de inmediato los costos al consumidor.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el T-MEC y por qué se vincula con el precio de los autos?
El T-MEC es el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México. Establece requisitos de contenido regional para que los vehículos accedan a trato preferencial. Una revisión que exija más componentes estadounidenses podría elevar los costos de producción, lo que las automotrices advierten que podría trasladarse al precio final de los autos.
¿Cuánto costaría a Ford, GM y Stellantis el cambio propuesto?
Las tres compañías estiman un costo adicional de al menos 2.000 millones de dólares anuales cada una, según cifras citadas por Reuters. Esta cifra se sumaría a los costos por aranceles ya vigentes que enfrenta la industria.
¿Ya se aprobó el nuevo requisito del 50 % de componentes estadounidenses?
No. Según la información disponible, se trata de una propuesta en discusión. La USTR confirmó las negociaciones, pero el umbral del 50 % aún no está establecido en documentos oficiales. La próxima ronda de negociaciones entre Estados Unidos y México está prevista para septiembre de 2026.
¿Qué pide la industria automotriz ante esta revisión?
La AAPC apoya mantener el T-MEC, pero solicita ajustes específicos en las reglas propuestas y un período de transición suficiente para adaptarse, con el fin de evitar un impacto abrupto en los costos de producción y, eventualmente, en los precios al consumidor.
Conclusión
La revisión del T-MEC y el precio de los autos en Estados Unidos siguen siendo, por ahora, un tema en negociación y no una decisión aprobada. Sin embargo, los 2.000 millones de dólares en costos adicionales que calculan Ford, GM y Stellantis explican por qué la industria observa con atención cada avance de las conversaciones previstas para septiembre de 2026.
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