El mercado europeo del automóvil vive una situación compleja en torno a los coches eléctricos fabricados en China. En este escenario, Mazda se encuentra en una posición peculiar: tiene listo un eléctrico de rango extendido atractivo y competitivo, pero su encaje regulatorio en Europa lo coloca en desventaja frente a otras marcas.

Un eléctrico con motor de combustión que no mueve las ruedas
El modelo en cuestión es el Mazda 6e, un vehículo de origen chino que, aunque se comercializa como eléctrico, incorpora un motor de combustión. Sin embargo, este motor no impulsa directamente las ruedas, sino que actúa como generador para recargar la batería: es lo que se conoce como eléctrico de rango extendido.
Este tipo de tecnología es vista como una de las opciones más interesantes para cumplir con los objetivos de emisiones en los próximos años, ya que permite circular en modo eléctrico la mayor parte del tiempo y reducir la ansiedad por la autonomía.
La clave está en los aranceles europeos
El problema surge por la política comercial de la Comisión Europea. En octubre de 2024, la Unión Europea impuso aranceles adicionales a los coches eléctricos procedentes de China, que ya pagaban un 10% base. Estos nuevos gravámenes se calculan en función de las ayudas estatales recibidas por cada fabricante y su grado de colaboración con las autoridades europeas.
En el caso de Changan, socio industrial vinculado a este modelo, el arancel adicional es del 20%. Sumado al 10% base, el sobrecoste total alcanza el 30% del valor del vehículo importado.
Lo llamativo es que la Unión Europea no aplica estos aranceles adicionales a los coches chinos con motor de combustión. Tampoco clasifica como híbrido enchufable a un coche cuyo motor térmico no impulsa directamente las ruedas. Así, aunque el Mazda 6e tenga un motor de combustión, es considerado eléctrico a efectos arancelarios y debe pagar el 30%.
Una situación que favorece a otros fabricantes
Esta excepción está siendo aprovechada por marcas chinas que comercializan modelos con motor de combustión en Europa, evitando los aranceles adicionales y ganando cuota de mercado.
En cambio, Mazda se encuentra en una paradoja: su modelo, que técnicamente incluye un motor térmico, no se beneficia de esa exención porque el motor no mueve las ruedas. Desde el punto de vista regulatorio, es un eléctrico puro importado desde China.
El dilema para Europa y para Mazda
El eléctrico de rango extendido representa una solución intermedia interesante en la transición energética, especialmente en mercados donde la infraestructura de carga aún es limitada. Sin embargo, la normativa europea actual no contempla una categoría específica que le permita evitar los aranceles aplicados a los eléctricos chinos.
Así, Europa mantiene reservas regulatorias mientras Mazda dispone de un modelo competitivo y relativamente asequible listo para exportar. El resultado es una historia compleja, marcada por decisiones comerciales, definiciones técnicas y estrategias industriales en plena transformación del sector automotriz.
Fuente: Xataka Movilidad
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