Ambato, junio 2026.- Las condiciones geográficas de la Sierra Centro ecuatoriana han convertido a sus conductores en algunos de los más exigentes del país. Según expertos de Ford Quito Motors, las pendientes, cambios de altitud y recorridos interprovinciales hacen que características como la capacidad de respuesta del motor y el torque cobren una importancia especial.
En provincias como Tungurahua, Chimborazo y Cotopaxi es común realizar desplazamientos que combinan ciudad, carretera y zonas rurales en un mismo recorrido. Esta diversidad de condiciones exige vehículos capaces de responder con seguridad y eficiencia ante cambios constantes de terreno, clima y altitud.
Si bien muchas personas suelen fijarse en la potencia expresada en caballos de fuerza, quienes recorren habitualmente carreteras de montaña saben que también es importante el “pique” o capacidad de reacción del vehículo. Detrás de esa respuesta inmediata se encuentra un indicador técnico conocido como torque.
En términos prácticos, el torque es la fuerza que permite al vehículo responder con mayor facilidad ante las exigencias del camino, ya sea al arrancar en una cuesta, rebasar con seguridad o transportar pasajeros y equipaje sin afectar su desempeño.
“En una región donde las pendientes y los cambios de altitud forman parte de la conducción diaria, contar con un vehículo que responda de forma eficiente ante distintas exigencias del camino es fundamental para brindar seguridad y confianza al conductor”, explica Mauricio Jarrín, gerente de la zona centro de Ford Quito Motors.
Estas exigencias se vuelven aún más evidentes en la Sierra Centro, donde muchas personas utilizan sus vehículos para combinar actividades familiares, comerciales y productivas. Los desplazamientos frecuentes entre ciudades, así como los recorridos hacia zonas rurales o agrícolas, demandan vehículos versátiles y preparados para adaptarse a distintos tipos de terreno y condiciones de conducción.
Más allá de las especificaciones técnicas, el torque se ha convertido en un factor determinante para los conductores de la Sierra Centro, donde las condiciones del camino exigen vehículos capaces de responder con seguridad, eficiencia y confianza en cada recorrido.
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