El comportamiento del valor de reventa de los vehículos es un indicador esencial para evaluar su rentabilidad a medio y largo plazo. Un estudio elaborado por Ganvam y DAT revela una tendencia significativa: los coches de marcas chinas pierden más de un 39% de su valor después de tres años, situándose por debajo de la media de otras marcas generalistas y muy lejos de las firmas prémium. Según los datos analizados, estos vehículos mantienen únicamente el 60,73% de su precio original tras ese periodo. En contraste, las marcas generalistas no chinas conservan el 65,55%, mientras que las empresas de gama alta alcanzan el 68,31% de su valor inicial.
Brecha
Esta brecha de depreciación no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos estructurales y tecnológicos. Los coches de marcas chinas pierden más de un 39% de su valor después de tres años, en gran medida, debido a su apuesta decidida por la electrificación. A diferencia de sus competidores europeos, japoneses o coreanos, las empresas asiáticas comercializan una proporción mucho mayor de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Estas tecnologías sufren hoy una desvalorización más acentuada en el mercado de ocasión. La razón principal radica en la incertidumbre que aún genera la evolución técnica de las baterías y su durabilidad a largo plazo, frente a la madurez y estabilidad demostrada por los motores de combustión interna durante décadas.
“Existe una duda razonable en torno al futuro de la tecnología eléctrica y si lo que hoy compramos seguirá siendo vigente en pocos años”, ha explicado Fernando Miguélez, director general de Ganvam. No obstante, las entidades promotoras del informe también señalan un cambio de tendencia progresivo. Los coches de marcas chinas pierden más de un 39% de su valor después de tres años, pero esta curva negativa comienza a suavizarse gracias a avances concretos. La llegada de modelos más accesibles, la extensión de los periodos de garantía y la mejora constante de la tecnología están modificando la percepción del consumidor. “Un vehículo eléctrico de alto valor sufre una caída mayor que uno con un precio ajustado, y este equilibrio está evolucionando”, añade Luis Murias, director general de DAT Ibérica.
Datos
Si profundizamos en los datos por tipo de motorización al cumplir los doce meses desde su matriculación, las diferencias son evidentes. Los coches de marcas chinas pierden más de un 39% de su valor después de tres años, y esta dinámica ya se aprecia desde el primer año. Los eléctricos puros mantienen solo el 66% de su valor, mientras que los híbridos enchufables se quedan en el 68,8%. Por su parte, los vehículos de gasolina retienen el 73% y los híbridos no enchufables alcanzan el 75,8%, demostrando ser opciones mucho más estables en términos económicos.
Pese a este comportamiento en su valor residual, la penetración comercial de estas firmas en España es imparable. Ya representan el 9,5% de las ventas totales, una cifra casi el doble de la media registrada en el conjunto de Europa. La oferta se concentra en seis grandes actores: MG, líder indiscutible; BYD, que compite con gigantes como Tesla; Omoda, Jaecoo y Ebro, vinculadas al grupo Chery y con planes de producción en antiguas instalaciones de Nissan en Barcelona; y Leapmotor, integrada en el grupo Stellantis y que evalúa fabricar en Zaragoza. Miguélez destaca que la alta automatización de sus procesos industriales les otorga una ventaja competitiva notable, lo que podría elevar su cuota de mercado hasta el 30% en el medio plazo.
Política comercial
La política comercial de la Unión Europea también influye en este escenario. Los aranceles impuestos en 2024 a los vehículos eléctricos fabricados en China afectan solo al 17% de las ventas de estas marcas en nuestro país, un porcentaje estable en el último año. Esto ocurre porque su gama de productos es variada: el 27% son híbridos enchufables y el 38% son modelos de gasolina, categorías que quedan al margen de estas tasas adicionales. La estrategia futura pasa por los híbridos no enchufables, que hoy suponen solo el 17% de sus entregas y tienen una cuota de mercado del 3,9%.
“Es ahí donde dirigen sus esfuerzos para sortear las barreras arancelarias y ganar terreno en el continente”, concluye Miguélez. Así, aunque los coches de marcas chinas pierden más de un 39% de su valor después de tres años, su capacidad de adaptación y oferta diversificada sigue marcando el ritmo del sector automovilístico español.
Fuente: El País

