Uno de los principales temores al comprar un vehículo eléctrico es cambiar la batería de un carro eléctrico, debido a su histórico alto costo. Sin embargo, este escenario está a punto de cambiar, según nuevos estudios económicos que comparan el mantenimiento de autos eléctricos y de combustión.
Un análisis de la firma Recurrent, respaldado por datos de Goldman Sachs, indica que en el corto plazo reemplazar una batería podría resultar más económico que afrontar una reparación mecánica grave en un motor a gasolina o diésel.
La caída acelerada en los precios de las baterías
El factor determinante es la reducción sostenida en los costos de fabricación. Para 2026, se proyecta que el precio promedio de las baterías baje hasta los 69 euros por kWh, casi la mitad del valor registrado en 2023.
Además, tecnologías como el litio ferrofosfato ya se sitúan cerca de los 65 euros por kWh. Este descenso marca un punto de inflexión para quienes analizan cambiar la batería de un carro eléctrico como un gasto inevitablemente elevado.
Cambiar la batería de un carro eléctrico frente a reparaciones térmicas
Las proyecciones del Rocky Mountain Institute para 2030 refuerzan esta tendencia. Un paquete de batería de 60 kWh podría costar entre 2.000 y 3.000 euros, mientras que uno de gran capacidad, entre 90 y 100 kWh, oscilaría entre 3.200 y 4.800 euros.
En contraste, una falla crítica en un vehículo a gasolina, como la rotura del bloque del motor o de la transmisión, suele superar los 4.000 o 5.000 euros. Por tanto, cambiar la batería de un carro eléctrico podría ser financieramente menos riesgoso que reparar un auto tradicional.
Factores que explican el abaratamiento
Este descenso no es casual. La competencia entre fabricantes como BYD y CATL presiona los precios. Además, existe una sobreoferta global prevista hasta 2028.
Asimismo, las cadenas de suministro son más eficientes y las materias primas, como el litio y el cobalto, han reducido su costo. Todo ello impulsa un mercado más competitivo.
Un cambio en la mentalidad del comprador
Con precios por kWh más bajos, los expertos recomiendan ajustar la capacidad de la batería al uso real del vehículo. Esta estrategia reduce el precio inicial y, además, abarata una eventual sustitución.
Si la tendencia se mantiene, cambiar la batería de un carro eléctrico dejará de ser una barrera psicológica y económica. Así, el vehículo eléctrico se consolida no solo como una opción ambiental, sino como la alternativa más lógica en costos de mantenimiento a largo plazo.
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