Durante años, Renault RS fue sinónimo de deportividad accesible dentro del segmento generalista. Sin embargo, si los aficionados esperan la vuelta de esta histórica división, deberán armarse de paciencia. Las normativas de emisiones y la viabilidad económica se han convertido en los principales obstáculos para que Renaultsport vuelva a la vida tal y como se conocía.
Hubo una época en la que marcas como Seat, Mazda o Renault apostaban por divisiones deportivas propias. En ese contexto, modelos como el Clio RS o el Mégane RS lograron cifras de ventas relevantes y una fuerte identidad de marca. No obstante, ese escenario ha cambiado de forma sustancial.
Un contexto industrial muy diferente
Renault ha intentado reinterpretar su legado deportivo con propuestas como el Renault Turbo 3E, un vehículo de más de 500 CV que entra directamente en el terreno del superdeportivo. Sin embargo, su precio superior a los 100.000 euros lo aleja completamente del espíritu original de Renault RS, que se caracterizaba por ofrecer altas prestaciones a un coste relativamente contenido.
En consecuencia, las posibilidades de ver un nuevo Clio RS son hoy muy reducidas. Aunque el Clio híbrido Full Hybrid E-Tech alcanza los 160 CV y destaca por su eficiencia, presenta limitaciones claras desde un enfoque puramente deportivo.
La visión interna de Renault
Bruno Vanel, jefe de producto de Renault, explicó en declaraciones a AutoExpress que el Reino Unido fue históricamente el mercado clave para Renaultsport. Sin embargo, reconoce que “esos tiempos ya pasaron”. Además, subraya que con un sistema híbrido resulta complicado lograr un comportamiento verdaderamente deportivo, ya que el rendimiento se ve afectado cuando la batería se agota.
Aun así, dentro de la marca existen defensores del regreso de Renault RS. Ivan Segal, director de ventas global, admite que el debate sigue abierto internamente. No obstante, deja claro que la normativa de emisiones de CO2 hace inviable un modelo deportivo con motor de combustión interna convencional.
Emisiones, rentabilidad y futuro eléctrico
Según Segal, fabricar un coche deportivo térmico hoy supone quedar “fuera de juego” en términos de CO2. Aunque una producción muy limitada podría ser técnicamente posible, no resultaría rentable. Por ello, el camino más coherente para cumplir con las exigencias medioambientales pasa por modelos eléctricos como el Renault 5 o el Alpine A290, una estrategia similar a la adoptada por otros fabricantes.
En definitiva, no existe actualmente ningún proyecto para el regreso de Renault RS. Las conversaciones internas continúan, pero cualquier decisión futura dependerá de un análisis económico compatible con las estrictas regulaciones de emisiones. Hasta entonces, la mítica denominación seguirá siendo, al menos por ahora, parte del pasado.
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Fuente:
www.hibridosyelectricos.com