- Charles Leclerc admitió que el monoplaza de Maranello presenta serios desequilibrios de balance aerodinámico.
- El piloto monegasco señaló que tanto él como Lewis Hamilton sufrieron para encontrar agarre en tandas largas.
- Ferrari se ve superada en ritmo de carrera por McLaren y Red Bull en el arranque del fin de semana.
- Frederic Vasseur y los ingenieros buscan soluciones de urgencia en la configuración del fondo plano.
El inicio de las actividades en pista en el circuito internacional de Sakhir ha encendido las alarmas en el seno de la escudería del Cavallino Rampante. Tras bajarse de su monoplaza al término de las sesiones vespertinas de entrenamientos libres, el piloto monegasco no recurrió a paños calientes para describir la delicada situación deportiva que atraviesa el equipo, manifestando públicamente los graves problemas de Ferrari en la Fórmula 1 de cara a la disputa del GP de Baréin. Con un tono inusualmente crítico y visiblemente preocupado, Leclerc advirtió de que la distancia frente a la cabeza de carrera es mayor de la esperada.
Las expectativas generadas por el debut de la nueva alineación estelar con Lewis Hamilton en el box contiguo se toparon de frente con la dura realidad del cronómetro. Ambos monoplazas rojos se mostraron inestables en frenada y adolecieron de un sobrecalentamiento excesivo en las gomas traseras durante los simulacros con alta carga de combustible.
Desequilibrio aerodinámico y sobrecalentamiento de neumáticos
El diagnóstico de Leclerc fue contundente ante los micrófonos de la prensa internacional: «Tenemos muchísimos problemas por resolver. El coche no responde como esperábamos en las curvas enlazadas lentas y el comportamiento del eje trasero es sumamente impredecible». El monegasco subrayó que las modificaciones introducidas en el difusor no han entregado la carga vertical proyectada en los modelos computacionales de Maranello.
Esta falta de apoyo provoca que los neumáticos blandos se degraden tras apenas tres vueltas rápidas, dejando al bólido italiano a casi seis décimas de segundo del ritmo impuesto por McLaren y Red Bull Racing. Tanto Leclerc como Hamilton coincidieron en que el coche exige correcciones constantes al volante, una limitación crítica en un trazado abrasivo regulado bajo los estrictos estándares de la Fórmula 1.
Reunión de urgencia con Frederic Vasseur en el hospitality
La tensión se trasladó de inmediato al motorhome de la Scuderia, donde el director del equipo, Frederic Vasseur, encabezó una prolongada reunión técnica con los pilotos e ingenieros de telemetría. La prioridad inmediata consiste en reprogramar la rigidez de las barras estabilizadoras y modificar la altura libre al suelo antes de la decisiva sesión de clasificación.
A pesar de la gravedad del panorama, Leclerc confía en que los técnicos de Maranello logren desbloquear una ventana de rendimiento más amplia durante la noche. Sin embargo, el aviso a navegantes está lanzado: si Ferrari no da con la tecla adecuada en la puesta a punto del chasis, el fin de semana en el desierto puede convertirse en un duro ejercicio de contención de daños.
