- Estudiantes de la Universidad de Eindhoven crean un vehículo cero emisiones capaz de limpiar el aire mientras rueda.
- El sistema aerodinámico interno canaliza el aire de los pasos de rueda hacia filtros electrostáticos de alta eficiencia.
- La tecnología neutraliza hasta el 60 % de las micropartículas procedentes de la abrasión de neumáticos y pastillas de freno.
- La propuesta ofrece una respuesta técnica vanguardista a las futuras exigencias anticontaminación de la norma Euro 7.
La llegada de la movilidad eléctrica ha erradicado por completo los gases nocivos y el dióxido de carbono que emanaban del tubo de escape tradicional. Sin embargo, el peso elevado de las baterías y el par motor instantáneo han puesto en evidencia otro desafío medioambiental: las emisiones no procedentes del escape derivadas del desgaste de neumáticos y frenos. Para atajar este problema de raíz, un equipo de investigadores del grupo TU/ecomotive ha presentado el prototipo eléctrico Ventra, un automóvil revolucionario capaz de aspirar y filtrar sus propios residuos abrasivos mientras circula por carretera.
Diseñado en las instalaciones académicas de la Universidad Tecnológica de Eindhoven (Países Bajos), el proyecto aborda la contaminación por partículas microscópicas PM10 y PM2.5, que flotan en el ambiente urbano y representan un riesgo respiratorio latente para la población peatonal en zonas de alta densidad de tráfico rodado.
Canalización aerodinámica y filtración electrostática patentada
El núcleo de la innovación reside en el rediseño integral de los pasos de rueda del prototipo eléctrico Ventra. Aprovechando el flujo del viento generado por el avance del vehículo, unos deflectores aerodinámicos especialmente moldeados crean un área de baja presión que aspira el polvo de caucho y ferrita desprendido por la fricción de las cubiertas y los discos de freno.
Este flujo de aire contaminado se conduce a través de canales internos hacia una caja de retención dotada de filtros electrostáticos ionizados. Mediante cargas eléctricas de bajo consumo, las partículas quedan magnetizadas y atrapadas en placas colectoras antes de que el aire limpio sea expulsado nuevamente por la zaga. En pruebas de laboratorio y ensayos en pista cerrada, el dispositivo logró retener hasta el 60 % de las partículas sólidas en condiciones reales de marcha, superando con creces los filtros mecánicos convencionales evaluados por la Eindhoven University of Technology.
Construcción ligera y anticipación a los parámetros de la Euro 7
Para mitigar desde el origen la generación de partículas, los ingenieros holandeses aplicaron una estricta cura de adelgazamiento al conjunto. El chasis y los paneles exteriores emplean compuestos termoplásticos reciclables y fibras de carbono de bajo gramaje, situando el peso final del automóvil en poco más de 1.100 kilogramos, una cifra insólita para un vehículo a baterías de cuatro plazas.
Esta reducción de masa alivia la carga física sobre la banda de rodadura y permite adoptar un sistema de frenada regenerativa que asume el 85 % de las detenciones habituales. La industria del motor observa con sumo interés los avances del proyecto Ventra, pues los fabricantes europeos necesitarán soluciones similares a partir de 2027 para superar los controles de emisiones de microplásticos fijados por la normativa comunitaria.
