Contexto de la negociación tras la salida de Alpine
Philippe Sinault, director de Signatech —equipo que gestiona el programa Alpine en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC)—, había indicado que después de las 24 Horas de Le Mans se difundirían más detalles sobre la posible venta de los prototipos A424 y los acuerdos vinculados a su asistencia técnica. En este escenario, el fabricante chino BYD ha mostrado un interés manifiesto por asumir la operación en su totalidad. Sin embargo, esta transferencia implica eliminar cualquier identificación visual o técnica vinculada a Alpine, lo que conlleva la necesidad de tramitar una nueva homologación para el A424. Esta exigencia ha generado interrogantes entre los actores involucrados, teniendo en cuenta la evolución previa del vehículo.
Hasta el momento, Alpine ha aplicado dos actualizaciones denominadas Evo Joker sobre el modelo: una orientada al sistema mecánico del motor V6 Mecachrome V634 y su sistema de sobrealimentación, y otra destinada a optimizar su rendimiento aerodinámico. El reglamento vigente no contempla expresamente el traspaso directo de un programa entre marcas, solo estipula la presencia obligatoria de un fabricante responsable. Por ello, resulta complejo imaginar que BYD pudiera competir con un prototipo que aún conservara elementos distintivos como el logotipo de Alpine en sus luces traseras.
Aspectos administrativos y técnicos a resolver
Tras anunciar su retirada de la competición, Renault confirmó su intención de desvincularse del proyecto. Así lo ha señalado Francois Provost, CEO del fabricante galo, quien destacó que cualquier transacción requiere que los prototipos mantengan su validez deportiva y que no existan obstáculos administrativos que desanimen a los posibles compradores. Para Sinault, es fundamental clarificar cada detalle antes de suscribir cualquier acuerdo, ya que tanto los recursos humanos como los materiales del equipo dependen de esta operación. También forma parte del traspaso el contrato de suministro de motores con el departamento Hypertech, ubicado en Viry-Chatillon.
Por otra parte, representar a una nueva marca no supondría un cambio drástico para la estructura. El equipo ha trabajado junto a Alpine durante más de diez años, y el tránsito hacia un nuevo fabricante se percibe como un reto factible, que afrontarán con el rigor profesional necesario. No obstante, la situación presenta un matiz inédito: aunque Sinault conoce a fondo el reglamento, la absorción de un programa completo por parte de otra marca es un caso sin precedentes en la categoría.
Situación actual ante la autoridad deportiva
Hasta ahora, todas las gestiones se han desarrollado con total transparencia ante el ACO, organismo rector de la competición. El objetivo es evitar cualquier traba burocrática y definir cuanto antes si es viable llevar adelante la nueva homologación para el A424. De ser aprobada, serán los ingenieros de Signatech quienes se encarguen de adaptar el vehículo a la identidad y requisitos del nuevo fabricante.
Sinault considera que la base técnica proporcionada por ORECA es sólida y ofrece amplio margen para seguir desarrollando el coche. El equipo está dispuesto a avanzar en esa dirección, pero antes requiere que todos los procedimientos estén formalizados. Se muestra optimista pero también realista: reconoce que no puede garantizar una resolución inmediata, ya que el paso final depende de la autorización oficial y de la decisión definitiva de las partes involucradas.
En sus propias palabras:
“Para continuar en la clase Hypercar necesitamos el apoyo de un fabricante. Si leemos el reglamento cuidadosamente, necesitamos mantener el coche bajo una nueva homologación. Ese es el verdadero núcleo del problema”.
Fuente: Diario Motor

