Luca Cordero di Montezemolo ocupó la presidencia de Ferrari durante un extenso periodo, entre 1991 y 2014. Durante esos años, fue una pieza fundamental en la consolidación de la identidad y el prestigio global de la marca italiana. En la actualidad, forma parte del consejo de administración de McLaren, el histórico competidor que ha mantenido una rivalidad intensa con Ferrari durante décadas. Debido a esta nueva posición, cuenta con mayor libertad para expresar sus puntos de vista sobre la firma del Cavallino Rampante, sin verse limitado por cargos directivos previos. Esta situación ha derivado en declaraciones muy críticas que han generado un gran revuelo en el ámbito automotriz y en las redes sociales, sobre el primer auto eléctrico de Ferrari.
El centro de sus comentarios es el nuevo Ferrari Luce, el primer vehículo 100% eléctrico desarrollado por la compañía. Cuando fue consultado sobre su valoración respecto a este modelo innovador, Montezemolo mostró una actitud de profunda duda e incomodidad. Hizo una pausa, soltó un suspiro audible y se llevó la mano a la cabeza, en un gesto inequívoco de indecisión y desacuerdo. Finalmente, expresó: “Si dijera lo que pienso perjudicaría a Ferrari. Se corre el riesgo de destruir un mito”. Estas palabras revelan una preocupación profunda por el rumbo que está tomando la marca que él ayudó a liderar por más de dos décadas.
Un diseño radical que rompe con la tradición
El Ferrari Luce fue presentado oficialmente ante el público y la crítica especializada, y la reacción fue muy similar a la que vivieron otros modelos recientes. Casos como el Jaguar Type 00 o el reciente Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coué, recibieron también una oleada de opiniones negativas tras su lanzamiento. De forma análoga, el nuevo modelo de la marca italiana ha recibido críticas severas por una razón principal: su cambio de diseño extremo. La responsabilidad de esta propuesta estética corresponde a Jony Ive, el reconocido exjefe de diseño de Apple, quien colaboró en este proyecto. Sin embargo, para muchos seguidores y expertos, es difícil identificar en el Luce los rasgos distintivos que han definido a Ferrari durante toda su historia.
La propuesta visual se aleja totalmente de las líneas clásicas, las proporciones equilibradas y los detalles característicos que han convertido a los autos de la marca en íconos mundiales. Montezemolo añadió, con una dosis de ironía y dureza: “Al menos los chinos no copiarán este auto”. Esta afirmación no es un elogio, sino una forma de señalar que el diseño ha perdido el atractivo y la esencia que usualmente inspiran a otras marcas a imitar sus creaciones. Llegando aún más lejos, el expresidente ha solicitado públicamente que se retire el emblema del Cavallino Rampante de este vehículo. Para él, colocar el símbolo legendario en un auto que no respeta la identidad de la marca supone una traición a su legado histórico.
El debate está abierto sobre si la electrificación obliga a romper con la estética tradicional o si es posible innovar sin abandonar lo que hace única a una marca. Lo que es seguro es que estas declaraciones han puesto en el centro de la discusión el futuro de Ferrari y la definición misma de su identidad en la era eléctrica. Para muchos puristas, el Luce representa un paso en falso; para otros, una evolución necesaria. Mientras tanto, la marca deberá evaluar estas opiniones y decidir cómo equilibrar modernización y tradición. En última instancia, el reto es mantener vivo el mito sin quedarse atrás en la transformación del sector automotriz mundial.
Fuente: Motor Pasión
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